RIAS, en la batalla de la desinformación

VENEZUELA | Ayelén Correa – El aborto es una realidad social, reconocer su existencia significa asumir una postura responsable frente a un tema que es uno de los primeros causales de muerte materna en países donde el aborto es no punible (en casos de violación, malformaciones del feto, salud de la mujer, discapacidad, etc.). La Red de información por el Aborto Seguro (RIAS), viene desarrollando un trabajo muy importante en contra de la desinformación.

Aunque el aborto no está legalizado en Venezuela, cientos de mujeres deciden abortar todos los días de manera clandestina. Aquí aparece un primer problema de no reconocer públicamente la realidad del aborto: no existe información oficial a escala nacional sobre la cantidad y las condiciones en que las mujeres se practican abortos en el país. Otro problema tiene que ver con la ausencia de información verdadera y certificada respecto a los métodos para la interrupción voluntaria del embarazo y las consecuencias en los cuerpos de las mujeres. Esto provoca que la inmensa mayoría de mujeres que abortan lo hagan de manera incorrecta, poniendo en riesgo su salud. Un tercer problema radica en que mientras el aborto sea ilegal en Venezuela -negando la posibilidad de debates serios, profundos y extendidos sobre el tema-, se desarrolla un gigantesco mercado clandestino (que va desde intervenciones quirúrgicas inseguras hasta la comercialización de cualquier medicamento en manos de redes de narcotráfico).

La Red de Información por el Aborto Seguro (RIAS) se coloca a la vanguardia de un tema que está “enclosetado” para la opinión pública en general y asume un lugar crucial al momento de proteger la vida y los derechos de las mujeres que decidieron interrumpir un embarazo. Las integrantes de RIAS saben que las mujeres en Venezuela abortan y van a continuar abortando, con o sin el apoyo informativo que la Red brinda. Sin embargo, han tomado la decisión de compartir información pública y certificada por la Organización Mundial de la Salud sobre la interrupción voluntaria del embarazo con pastillas (Misoprostol o Cytotec, por su nombre comercial) a través de una Línea de Atención gratuita, segura y anónima.

La Red de Información por el Aborto Seguro ha expresado su creciente preocupación por la diversificación y peligro de las redes clandestinas de comercialización del Misoprostol o Cytotec; según información brindada por las mujeres que llaman a la “Línea Aborto: Información Segura”, la venta ilegal de pastillas a través de internet y otros medios varía el precio de acuerdo al vendedor, desde 4 (cuatro) mil Bsf por pastilla hasta 6 (seis) pastillas a 35 mil Bsf. Es importante subrayar que los procedimientos ampliamente difundidos y con mayor nivel de efectividad, requieren un mínimo de 12 (doce) pastillas para completar la interrupción del embarazo.

Es importante recordar que el contexto en el que las mujeres acceden a estas pastillas es de mucha zozobra, miedo y desinformación; consecuencia de la negación pública a sincerar la realidad sobre el aborto en Venezuela. Los vendedores aprovechan esta situación para ponerle precio al medicamento de acuerdo a cada caso. De la misma forma, venden y distribuyen engañosamente, medicamentos que no son los adecuados para un procedimiento de aborto con pastillas, causando riesgos en la salud de la mujer y haciendo que deba volver a recurrir al mercado clandestino en búsqueda del medicamento correcto, generando un círculo vicioso.

Se recordará las recientes declaraciones de integrantes de RIAS, alarmando sobre el aumento de llamadas a la Línea, producto de la llamada Guerra Económica y el desabastecimiento de anticonceptivos, enmarcado en lo que denominaron el “Cerco farmaceútico”. De acuerdo a las estadísticas elaboradas por la Red a partir de las llamadas a la Línea, la inmensa mayoría de mujeres no se realizaron abortos previos. Es decir: es un mito que las mujeres abortan porque quieren e irrestrictamente. En los países donde se ha despenalizado o legalizado el aborto, los índices de aborto en lugar de aumentar han disminuído. Las mujeres que deciden abortar lo hacen porque el contexto social, económico y cultural las determina.

En Venezuela, existe una intención manifiesta de promover el descontento generalizado de la población para derribar el proyecto de la Revolución Bolivariana, pero también existe una decisión reaccionaria de volver al pueblo más pobre, promoviendo la maternidad obligatoria a través del Cerco Farmaceútico, según explicaron desde RIAS.

La batalla por el Derecho a la información

Además de la comercialización clandestina y descontrolada de la pastilla, la población venezolana se enfrenta a otro flagelo: la multiplicidad de mitos, discursos e informaciones (?) sobre el uso de la pastilla para la interrupción voluntaria del embarazo. Los vendedores clandestinos de pastillas, que tienen como único objetivo vender cada vez más pastillas a valores cada vez más elevados, se dedican a informar de forma errónea cómo debe tomarse el medicamento. De acuerdo a la información brindada por mujeres que llaman a la “Línea Aborto: Información Segura”, en estos casos, el procedimiento no ha logrado completarse y han tenido que volver a practicarlo. Además, el Derecho a la Información de las Mujeres no comienza ni acaba con el uso del medicamento, se necesita tener acceso a toda la información respecto a los síntomas normales que va a presentar su cuerpo, las posibles complicaciones, la información sobre la anticoncepción y el derecho de la mujer a decidir cuál es el método más adecuado para su proyecto de vida y su cuerpo, la información sobre el acceso a la Salud Pública y los derechos consignados en la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia.

En este marco, RIAS -basándose en el Artículo 58 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela-, continúa su lucha por socializar y difundir información pública sobre el uso del Misoprostol para la interrupción voluntaria del embarazo, bajo el lema compartido por muchas organizaciones sociales y de mujeres en todo el mundo: “Educación Sexual para Decidir, Anticonceptivos para no Abortar, Aborto Legal para No Morir”. No obstante, la Red realiza un llamado amplio a enfrentar el tema del aborto desde una perspectiva integral y de Salud Pública, derribando mitos morales y religiosos que lo único que logran es atentar contra la vida de las mujeres y promover un “mercado clandestino del aborto” en crecimiento.

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