La patria censurada y los fundamentalistas del silencio

ARGENTINA | Por Norberto Ganci – La maquinaria mediática globalizada no es nueva, no es de ahora, tal vez porque las redes han permitido otras miradas, ampliadas, diversificadas, sean causas de una mayor, posible, consciencia del poder que ejerce.

No obstante, la incidencia que esa maquinaria ejerce sobre las poblaciones nunca termina de ni de asombrarnos ni mucho menos concientizarnos respecto de las metas que persiguen, con los lamentables resultados en donde todas y todos somos víctimas.

Así mismo debemos de considerar que, la toma de consciencia de esas metas y resultados, dependen en un buen porcentaje a la “decisión” de cada uno.

En décadas pasadas, cuando irrumpían en nuestras vidas la radio y la televisión, no existía la posibilidad de “elegir” qué ver, escuchar. Eran muy pocos los medios con ofertas que apuntaban al “entretenimiento”. Una forma sutil de imponer el “de eso no se habla”.

Lo mismo ocurría con la tv por cable y/ o aire que “nos brindaban un amplio abanico de posibilidades”, cuando en realidad era sólo una diversificación de los modos y métodos de alienación. La aparición en escena de la red internet y en ella las denominadas redes sociales, cambian mucho el panorama.

Comienzan desde ese tiempo a desarrollarse alternativas que han posibilitado otras miradas, otros análisis; una alternativa de complejizar eso que denominamos “comunicación”, ante aquella imposición que se hacía desde las radios y la tv, respecto de un único mensaje.

El nuevo panorama nos deparaba una multiplicidad de posibilidades comunicacionales, que hemos ido experimentando y a través de las cuales pretendemos derribar ese tremendo muro de incomunicación. Desde las redes sociales comienzan a surgir múltiples proyectos que vienen apuntando directo a la transformación comunicacional. Blogs, páginas, etc. se convierten en los nuevos actores, y tanto sus “administradores” como sus usuarios, van construyendo comunicación en una retroalimentación continua. Así, alguien ofrece una lectura de un hecho concreto e inmediatamente podemos comprobar cómo se va transformando la interpretación de ese hecho con aportes de voces múltiples.

Ya se torna muy complejo manipular a una gran parte de la población y ello, para los que persiguen el control poblacional, ha configurado un tremendo desafío por recuperar aquello que van perdiendo ante la socialización de saberes y testimonios.

Recordemos, en esa línea, cómo ha impactado la tarea de revisionismo histórico a la que muchas y muchos se han abocado para correr un engañoso velo con el que pretendió maquillar sucesos y personajes de nuestra historia.

Ante todo, ese desarrollo transformador, no era de esperar que los amos del planeta se habrían de quedar inmovilizados. Todo lo contrario. Si antes contaban con alguna complicidad a nivel político y judicial para llevar adelante sus fines, en estos tiempos se han dedicado a ampliar de manera cruda y descarada la red vincular entre medios, funcionarios políticos y judiciales.

Constanza Carrazco en una publicación titulada “El Genocidio de las Conciencias”, expresó en algunos párrafos que: “…La desaparición forzada de Santiago Maldonado no fue al azar, ni fue casual y su desenlace es indefectiblemente un hecho político; no sólo porque fue capturado por las fuerzas represivas de seguridad en medio de una protesta, sino porque toda captura, seguida de desaparición y por corolario de muerte -o no- debe ser un hecho político, debe catalogarse de ese modo…”

Luego Constanza sostienen que: “…La desaparición de Maldonado fue pensada, para establecer el horror absoluto: un hombre joven, blanco, bello, viajero que puede ser el hermano o el hijo de cualquiera, porque desaparecieron un chico con el que se identifica la clase media, hablando de esta como clase sociocultural con determinados valores precedentes que la constituyen amén del status económico…”

Y, intentando describir el accionar cuasi criminal, afirma que: “…Operan en dos fases, primero una exterior, de extramuros y de puerilización; y una segunda ya de plena inversión y parodia. Se pone a ciertos seres en cierta atmósfera mental, en cierto clima de inestabilidad, luego se le borran las huellas, hasta las más elementales, de identidad y es allí donde se suprime la esencia. En suma, una terrible policía secreta de lo libre. Cambiando lo que haya que cambiar, como la ideología liberal, el fanatismo por imponer lo ingenuo, la dictadura de lo transparente, los paseos higiénicos, las estaciones saludables lo gay friendly, lo Benetton, lo progre-cool, la triste tergiversación de todo criterio…”

Tengamos presente que el caso de la desaparición y muerte de Santiago Maldonado, se constituyó como mensaje criminal y como demostración empírica. Fue el mensaje criminal de un estado genocida para amedrentar a quienes se atrevan a desafiarlo y, por otro lado, un número importante de la población asistió a una muestra concreta de hasta dónde están dispuestos a imponer sus intereses nefastos estos criminales.

Los fundamentalistas del silencio vienen arrollando de manera frenética contra toda oposición, y no están solos. Cuentan con un alto porcentaje de gente que “decide” dónde posicionarse, sin conciencia del tremendo alcance de los daños que provocan.

Se han llevado puesta a las instituciones democráticas, conduciendo a la población toda a un derrumbe total de la República, afectando de manera tremenda y peligrosa nuestra Soberanía.

Esta Patria Censurada se ha visto intervenida de manera grosera e indisimulada: todo el entramado comunicacional está disciplinado por lo económico. Se compran y venden silencios, operaciones y opiniones. Se atenta continuamente contra cualquier posibilidad de diversidad de voces, se va dejando sin opciones a quienes pretendan dar con alternativas que conduzcan a otras miradas. Se va imponiendo exitosamente el posicionamiento único, sin pensamiento alguno.

Expresábamos en algún momento que: “…lo preocupante es esos otros millones que son odiadores por deporte, negadores de nuestros valores, fanáticos de dictadores y genocidas, represores por naturaleza o por contagio…también son millones… Decían que había una grieta, alguien aportó que esa grieta se transformó en herida… Y esa herida es casi como un cáncer incurable…”

A George Orwell le preocupaba que las clases dominantes pudieran privar de información al resto de la población, y Aldous Huxley temía que la población llegara a un estado de sobreinformación y cayera en la pasividad. Gran parte de estas preocupaciones se están observando y el alertar respecto de las mismas se torna cada vez más complejo.

Y eso que mencionamos como complejo, en realidad es sumamente peligroso pues se plasma en despolitización social, algo a lo que fuimos expuestos en la década de los ’90 y que supusimos estábamos superando en los primeros años del Siglo XXI.

No lo hemos superado del todo, hemos vuelto a caer ante las garras de los manipuladores de consciencias y entrenadores de odiadores a ultranza.

Virginia Bolten en su editorial “La despolitización como resultado de la institucionalización de la política”, subraya que: “…La política viene siendo confundida con el poder. Nada más interesante para los dueños del poder –en términos clásicos de dominación– sobre todo para las corporaciones. Esta falta de interés creciente en la política y la falta de confianza en las instituciones hacen con que la sociedad tenga una postura individualista, una forma de insertarse a través de lo que reconoce como legítimo. El bien común pasa a ser reemplazado por el interés individual…”

Luego afirma: “…Asistimos a tiempos de descrédito en las instituciones de todos los colores. El apelo por la politización como herramienta capaz de superar la profunda crisis, es el punto de partida para una forma de organización social que no sea totalitaria en su concepción. Proporcionar espacios para el debate abierto entre las personas sin caer en la tentación de hacer política vía redes sociales –que también es una herramienta despolitizante– y comprender que en este espacio-tiempo pensar y hacer política más allá de las instituciones es el gran desafío…” (1)

Quienes vulneran derechos, deslegitiman luchas, desnaturalizan militancias, emplean toda forma de poder para amedrentar, reprimir, perseguir, desaparecer, pretenden contar con algo esencial para dominar: miedo. Pretenden imponer miedo para desarticular, para desmovilizar.

Tenemos delante de nosotros el desafío; no podemos desconocerlo. Debemos asumir una actitud combativa y segura para impedir que nos sigan robando sueños, presente y futuro.

Hemos tenido suficiente experiencia para darnos cuenta qué pretenden y, más allá de algunos maquillajes, qué métodos y estrategias aplican. Ello nos da una ventaja comparativa a la que deberíamos acudir para encontrar y desarrollar formas posibles de resistencia y contraataque, modos que repelan de una vez todo intento por continuar con la destrucción de Nuestra Patria.

El camino es un tanto tortuoso. Pero no debemos ceder ante el enemigo que pretende, con tanta persecución, desaparición y muerte, que nos gane el miedo; nosotros debemos asumir la esperanza y la alegría para luchar por recuperar nuestro presente y garantizar un futuro donde quepamos todas y todos.

 

 

Que así sea.

NORBERTO GANCI –DIRECTOR-

El Club de la Pluma

elclubdelapluma@gmail.com

elclubdelapluma@hotmail.com

http://.elclubdelapluma.wordpress.com

DOMINGOS DESDE LAS 10 HS.

POR FM 103.9 RADIO INÉDITA

www.radioinedita.com.ar

 

Notas, Referencias y Material Consultado

1 http://virginiabolten.com.ar/editorial/la-despolitizacion-resultado…

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