La anti política aterriza en la Casa Blanca

VENEZUELA | Por Víctor M. Rodríguez – Finalmente, contra todo pronóstico, el magnate de los negocios inmobiliarios, Donald Trump se alzó con la victoria electoral entre la noche del martes y la madrugada de este miércoles, superando a la ex secretaria de estado Hillary Clinton.

De esta manera, Trump no solamente se convierte en el presidente número 45 de los Estados Unidos, sino que se posiciona como un verdadero outsider que llega a la Casa Blanca, destronando 8 años de presencia demócrata, aunque aún es temprano para afirmar que el nuevo inquilino de la casa blanca se regirá por las normas y los preceptos republicanos, partido mediante el cual llegó al gobierno tras una confrontacional campaña electoral.

Luego de una campaña donde primaron los insultos, escándalos y el espectáculo sobre las propuestas, debates e intercambios de ideas para superar la grave crisis que vive el país del norte y su sistema de relaciones con las demás naciones del mundo, el mapa electoral se comenzó a teñirse de rojo (color con que se identifica a los republicanos en Estados Unidos) relegando a unos pocos puntos azules (color de los demócratas) en el mapa a las intenciones de Clinton de retornar a la Casa Blanca; esta vez como primera mandataria y ya no como primera dama. Esto no fue así, y Trump hizo hincapié de ufanarse de ello (con todo respeto) cuando cerca de las 4 de la mañana, hora venezolana, se dirigió a sus seguidores anunciando haber recibido una llamada de la ex secretaria de estado, a la cual se le reconocía sus largos años de trabajo por Estados Unidos y por lo cual se le agradecía sus servicios.

Horas antes, la ya hoy ex candidata presidencial demócrata había despachado a sus seguidores que esperaban las palabras de su candidata ante la situación planteada frente a los resultados que se mostraban por medio de las distintas cadenas de noticias. Pero, fue el coordinador de campaña demócrata quien salio a un escenario preparado para la victoria devenido en un estruendoso cascarón vacío para anunciarle a los centenares de simpatizantes que Hillary ya no se pronunciaría lo que provocó una silenciosa y abrumada estampida.

Electoralmente hablando, desde las primeras de cambio Trump se colocó adelante de la ex primera dama Clinton, tendencia que se fue consolidando hasta que promediando las 2 de la mañana se produjo un fuerte estancamiento de nuevos datos, tornándose más dispersas y dificultosas alcanzar nuevas cifras que alzaran a un ganador hacia los anhelados 270 votos del Colegio Electoral.

Cuando Trump logró la cifra de 268 ya la mayoría de las cadenas noticiosas lo daban como ganador inevitable, muy a pesar de la desazón generalizada que se sentía en los analistas, en las bolsas de valores y en el nerviosismo de distintos gobiernos como los de México, Japón y Corea del Sur.

En el bunker republicano tomó la palabra el vice presidente electo Mike Pence haciendo de telonero de un Trump que irrumpió con su familia a un recinto que lo recibió eufórico, para escuchar sus primeras palabras como presidente, donde se mostró parco, conciliatorio y remarcó su intención de mostrarse independiente a las corruptelas de Washington, aunque no pocos analistas lo señalan como uno de los beneficiarios de los lobees político-empresariales.

Desde América Latina, los gobiernos de Argentina, Colombia y Paraguay, fueron los primeros de en felicitar la victoria de Donald Trump. Un Trump que se ha mostrado interesado en desplegar sus tentáculos comerciales en la región con su más reciente incursión en Brasil, inaugurando una lujosa torre que lleva su nombre a la par de los recientes Juegos Olímpicos de la mano de sus inversionistas locales que adelantan proyectos para consolidar la franquicia Trump en la nación brasileña.

Venezuela en la mira

Si bien el conjunto de las decisiones políticas, administrativas y de relacionamiento internacional se mantienen aún con un manto de incertidumbre, el nuevo presidente norteamericano manifestó muy sucintamente su lógica a aplicar con las demás naciones “nos llevaremos bien con todas las naciones que quieran llevarse bien con Estados Unidos”, manifestó.

A renglón seguido paso a felicitar el trabajo del servicio secreto que lo acompañó durante toda su campaña.

Según reseña el portal Nodal, Donald Trump se ha comprometido a apoyar la oposición al gobierno del presidente Nicolás Maduro, que traza estrategias para propiciar un golpe de Estado en la nación suramericana.

En tal sentido el flamante presidente electo de EE.UU. llamó a manifestarse “en solidaridad con el pueblo de Venezuela, que ama la libertad”.

Precisamente desde una de las bases de operaciones más virulenta de la oposición venezolana en el exterior, Trump desde Miami (Florida) el pasado 16 de septiembre, propaló críticas al sistema económico y de gobierno venezolano.

 

Por Víctor M. Rodríguez

siquesepuede@gmail.com

Venezuela

 

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