CIDH instó a garantizar derechos de mujeres afrodescendientes

ESTADOS UNIDOS | Derechos Humanos (Washington – MAR.08.AGO / ESPECIAL Prensa CIDH) – En el marco del Decenio Internacional para los Afrodescendientes y de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer Afrodescendiente el pasado 25 de julio, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) insta a los Estados de la región a reafirmar su compromiso con los principios de igualdad de género y no discriminación, así como a seguir combatiendo el racismo estructural. En esta ocasión, la CIDH destaca el impacto singular y específico que tiene la discriminación en las mujeres afrodescendientes.

 

La Comisión reconoce la estrecha relación entre discriminación racial, pobreza y derechos humanos de las mujeres afrodescendientes. La situación de pobreza que afecta de manera particular a las mujeres afrodescendientes en la región impacta de forma directa sus derechos a la no discriminación, al acceso a la educación, a la salud y a la justicia.

 

Las mujeres afrodescendientes tienen también dificultad para obtener un empleo formal y decente, así como para ascender a puestos labores de toma de decisión. Asimismo, la CIDH observa que las mujeres afrodescendientes siguen enfrentando profundos desafíos en el ejercicio de sus derechos civiles y políticos y, en comparación con el resto de las mujeres, se encuentran notoriamente sub-representadas en instancias de decisión como en los senados y parlamentos de la región. Estos problemas afectan a las mujeres afrodescendientes de forma acentuada en distintos países del hemisferio y exigen una atención diferenciada y medidas especiales para su superación.

Por medio de su monitoreo sistemático, la Comisión ha recibido informaciones de la sociedad civil acerca de los efectos agravados sobre las mujeres afrodescendientes de problemas como la violencia doméstica, sexual, obstétrica, y obstáculos en el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva. Asimismo, la imposibilidad de acceso a mecanismos de denuncia y reparación, ya sean administrativos o judiciales, son factores contribuyentes a la persistencia del racismo en la región.

“En América, las mujeres afrodescendientes sufren una doble discriminación, por el hecho de ser mujeres y por su origen racial y étnico. A pesar de que varios países han avanzado en la implementación de programas para combatir la discriminación racial, las mujeres siguen enfrentando grandes barreras para gozar plenamente de sus derechos fundamentales”, afirmó la Comisionada Margarette May Macaulay, Relatora sobre los Derechos de las Mujeres y Relatora sobre los Derechos de las Personas Afrodescendientes y contra la Discriminación Racial.

En varias oportunidades, la CIDH ha advertido sobre la ausencia o falta de incorporación de la variable “afrodescendencia” en los censos u otros mecanismos de relevamiento de la población en varios países de la región, lo que contribuye a invisiblizar sus demandas y necesidades. “Es de especial importancia que los Estados tengan en cuenta todos los factores de discriminación, incluida la lucha contra el racismo, en el diseño de normas, programas nacionales, medidas de reparación, y campañas de sensibilización relativas a los derechos de las mujeres”, señaló la Comisionada Macaulay.

La CIDH destaca que la discriminación constituye una forma de violencia contra las mujeres y una manifestación de patrones estereotipados que refuerzan las relaciones de poder históricamente desiguales entre mujeres y hombres. Asimismo, el racismo acentúa las desigualdades sociales y estructurales entre distintas personas en base a su etnia, raza y posición social. Según lo previsto en el Artículo 6 de la Convención de Belém do Pará, las mujeres tienen el derecho a vivir una vida libre de violencia, incluyendo el derecho a ser libres de toda forma de discriminación y racismo. Además, los Estados miembros de la OEA tienen la obligación de actuar con debida diligencia para prevenir, sancionar y erradicar todas las formas de violencia contra las mujeres, incluyendo el racismo estructural y social prevalente en la región.

La Comisión hace un llamado a todos los Estados de la región para que adopten sin dilación las medidas necesarias para ratificar e implementar la Convención Interamericana contra el Racismo, la Discriminación Racial y Formas Conexas de Intolerancia, y la Convención Interamericana contra Toda Forma de Discriminación e Intolerancia, como ilustración de su compromiso de combatir la discriminación y toda forma de intolerancia en el hemisferio.

La CIDH es un órgano principal y autónomo de la Organización de los Estados Americanos (OEA), cuyo mandato surge de la Carta de la OEA y de la Convención Americana sobre Derechos Humanos. La Comisión Interamericana tiene el mandato de promover la observancia y la defensa de los derechos humanos en la región y actúa como órgano consultivo de la OEA en la materia. La CIDH está integrada por siete miembros independientes que son elegidos por la Asamblea General de la OEA a título personal, y no representan sus países de origen o residencia.

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